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<p>Un breve comentario respecto del editorial de La Nación de ayer,
lunes 23, para quién tenga ganas y tiempo de leer unas pocas
líneas.</p>
<p> Hay algo que queda claro de inmediato. No se trató de un
artículo que se haya filtrado por decisión de algún editorialista
secundario: fue nota de tapa. No pasaron 12 horas de la elección,
es impresionante.</p>
<p> La lección que esto nos deja creo, humildemente, que es clara.
Tenemos que empezar a llenar de sentido un concepto nacido de una
amplia demanda social pero aun semi-vacío: el del cambio. No
permitamos (y la primera persona del plural es, ante todo, una
amplísima invitación) que se ocupen de ello ciertos sectores del <i>establishment</i>.</p>
<p><br>
Saludos<br>
Guille Pasqualetti<br>
</p>
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<div class="moz-cite-prefix">El 23/11/15 a las 10:55, <a class="moz-txt-link-abbreviated" href="mailto:paz@df.uba.ar">paz@df.uba.ar</a>
escribió:<br>
</div>
<blockquote
cite="mid:20151123105539.Horde.D0SXchvWaMRWUxrbmr9z1uA@mail.df.uba.ar"
type="cite">El día después de las elecciones que consagraron
<br>
a Mauricio Macri como Presidente, el diario La
<br>
Nación publica una editorial, que transcribo
<br>
aquí, y que cualquiera puede
<br>
encontrar en el sitio web del diario. Muchas
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veces se habla de la grieta como algo nefasto.
<br>
No me separa ninguna grieta de amigos PRO o de
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donde sean, siempre que haya valores que todos
<br>
respetemos. Los Derechos Humanos son uno de
<br>
ellos.
<br>
<br>
Tal como anticipa La Nación, vendrán
<br>
tiempos difíciles en los que algunos de los que
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ocupen cargos de poder apuesten a la impunidad,
<br>
afirmen que "se acabo el curro de los derechos
<br>
humanos", busquen el perdón, la reducción de
<br>
penas o la prisión domiciliaria (sin control)
<br>
para los genocidas. Estarán en el poder quienes
<br>
no tienen ningún interés por seguir con los
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juicios, quienes agreden a las Abuelas y las
<br>
Madres, quienes pintan los sitios de memoria y
<br>
amenazaron, el jueves y viernes pasado a muchos
<br>
familiares y testigos.
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<br>
Esa grieta, lamentablemente, existe. Negarla es
<br>
absurdo. Yo tengo claro, clarísimo, de que lado
<br>
estoy. A las madres, las abuelas, los hijos y
<br>
los nietos, tenemos que abrazarlos mas que
<br>
nunca. Y a los que les daba lo mismo quien
<br>
ganara ayer, la Nación, que es tribuna de doctrina, les da una
lección de política. Que
<br>
la disfruten. Saludos
<br>
<br>
Juan Pablo
<br>
<br>
EDITORIAL LA NACION 23-11-2015
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<br>
No más venganza
<br>
La elección de un nuevo gobierno es momento propicio para terminar
con las mentiras sobre los años 70 y las actuales violaciones de
los derechos humanos
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LUNES 23 DE NOVIEMBRE DE 2015
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La senadora por Córdoba Norma Morandini escribió días atrás en
estas páginas que la causa de los derechos humanos no se puede
defender con mentiras. No se puede defender tampoco con nuevas
violaciones de derechos humanos como está ocurriendo en el país.
<br>
<br>
Un día después de que la ciudadanía votara un nuevo gobierno, las
ansias de venganza deben quedar sepultadas de una vez para
siempre.
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<br>
Los trágicos hechos de la década del setenta han sido tamizados
por la izquierda ideológicamente comprometida con los grupos
terroristas que asesinaron aquí con armas, bombas e integración
celular de la que en nada se diferencian quienes provocaron el
viernes 13, en París, la conmoción que sacudió al mundo. Aquella
izquierda verbosa, de verdadera configuración fascista antes y
ahora, se apoderó desde comienzos del gobierno de los Kirchner del
aparato propagandístico oficial.
<br>
<br>
Se ocultó así lo que ya no puede taparse por más tiempo a la
compresión de una sociedad cuya composición por edad ha ido
cambiando en los últimos cuarenta años. A la sociedad argentina de
los años setenta no era necesario explicarle que el aberrante
terrorismo de Estado sucedió al pánico social provocado por las
matanzas indiscriminadas perpetradas por grupos entrenados para
una guerra sucia, a los que el kirchnerismo ha distinguido con la
absurda calificación de "juventud maravillosa".
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<br>
Click Aqui
<br>
La sociedad dejó aislados a esos "jóvenes idealistas", mientras el
terrorismo de Estado los aplastaba con su poder de fuego, sin más
salvedades que las de algunas voces aisladas, sin más ley que la
de la eficacia de operaciones militares que tenían por objetivo
aniquilar al enemigo y sin una moral diferente, en el fondo, que
la de los rebeldes a quienes combatían.
<br>
<br>
Ha llegado la hora de poner las cosas en su lugar. Debatir que
quienes sembraron la anarquía en el país y destruyeron vidas y
bienes no pueden gozar por más tiempo de un reconocimiento
histórico cuya gestación se fundó en la necesidad práctica de los
Kirchner de contar en 2003 con alguna bandera de contenido
emocional. Lo hicieron así al asumir el poder con apenas el 22 por
ciento de los votos. Antes habían mirado en esos asuntos para otro
lado.
<br>
<br>
casa del nino
<br>
Hay dos cuestiones urgentes por resolver. Una es el vergonzoso
padecimiento de condenados, procesados e incluso de sospechosos de
la comisión de delitos cometidos durante los años de la represión
subversiva y que se hallan en cárceles a pesar de su ancianidad.
Son a estas alturas más de trescientos los detenidos por algunas
de aquellas razones que han muerto en prisión, y esto constituye
una verdadera vergüenza nacional.
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Días atrás, tal situación se ha agravado por una escandalosa
decisión del Tribunal Oral de La Plata, que revocó la prisión
domiciliaria de varios militares de avanzada edad, como los
coroneles Carlos Saini y Oscar Bardelli, el capitán de navío
Carlos Robbio y el almirante Antonio Vañek. Pareció una burla su
coincidencia con el privilegio domiciliario concedido por esos
días, por un tribunal del Chaco, a un mafioso de 65 años,
condenado a 19 años de prisión por haber traficado más de mil
kilos de cocaína a España.
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En segundo lugar, de modo paralelo, han continuado actos de
persecución contra magistrados judiciales en actividad o retiro.
Uno ha sido el caso del juez federal de Mar del Plata Pedro Hooft,
absuelto el año último tras siete años de acusaciones sobre
supuestos delitos de lesa humanidad. El perverso armado de la
causa salió a la luz por grabaciones aportadas como prueba, pero
Hooft está afrontando nuevos ataques. También debimos ocuparnos
recientemente del proceso irregular montado contra el juez Néstor
Montezanti, de Bahía Blanca, en otro claro intento oficialista de
desarticular la investigación de causas que involucran a la
familia presidencial.
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Sin más elementos que referencias mendaces aportadas por tres
militares condenados como autores de las matanzas producidas en la
denominada masacre de "Palomitas", se persiguió por más de diez
años al ex juez federal de Salta Ricardo Lona. Éste se encuentra
en prisión preventiva por supuestas fallas en la investigación de
la muerte del ex gobernador de Salta Miguel Ragone, ocurrida en
marzo de 1976. Se desconoce, en cambio, que el juez Lona había
sido quien reunió las pruebas que llevaron a condenar a los
partícipes del hecho, según lo reconoció la propia Corte Suprema
de Justicia de la Nación.
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Por otra parte, la acusación en su contra carece de validez pues
la acción no se encuentra instada por los fiscales de la causa,
sino por otros designados ad hoc por la cuestionada Procuración
General de la Nación, careciendo por ello de atribuciones para
impulsar la acción. Con casi 80 años y una grave enfermedad, Lona
corre peligro de que los fiscales lo envíen a prisión solicitando
la revisión del informe médico que desaconseja rotundamente su
traslado a una cárcel.
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La cultura de la venganza ha sido predicada en medios de difusión
del Estado y en las escuelas habituadas a seguir las pautas
históricas nada confiables del kirchnerismo. O sea, la mentira de
la que ha hablado la senadora Morandini.
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<br>
El palabrerío de sujetos que han sido responsables de haber
incendiado al país en los años setenta convencidos d
<br>
<br>
Dr Juan Pablo Paz
<br>
Profesor Titular UBA, Investigador Superior CONICET
<br>
Departamento de Fisica & Instituto de Fisica de Buenos Aires
<br>
FCEyN UBA, Pabellon 1, Ciudad Universitaria
<br>
1428 Buenos Aires, Argentina
<br>
Email: <a class="moz-txt-link-abbreviated" href="mailto:paz@df.uba.ar">paz@df.uba.ar</a>
<br>
Phone: +54-11-45763353
<br>
<a class="moz-txt-link-freetext" href="http://www.df.uba.ar/users/paz">http://www.df.uba.ar/users/paz</a>
<br>
<a class="moz-txt-link-freetext" href="http://www.qufiba.df.uba.ar">http://www.qufiba.df.uba.ar</a>
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</blockquote>
<br>
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