<html><head><meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8" /></head><body style='font-size: 10pt; font-family: Verdana,Geneva,sans-serif'>
<p><strong>Para mejorar la enseñanza se necesitan buenos salarios y mejores condiciones laborales, no encuestas. Discutamos la carrera docente.</strong><br /><br />En el día de ayer, luego del mail que enviamos el martes abordando las actuales encuestas de evaluación docente, recibimos muchos mails planteando diversas posiciones sobre el tema, que contestamos oportunamente. <br /><br />Desde Graduades al Frente celebramos que las elecciones sirvan para abrir debates como el que planteamos el martes, sobre la eliminación (o profunda modificación) de las encuestas de evaluación docente, es algo que venimos planteando hace tiempo desde nuestra actividad en AGD Exactas. Estamos convencidos de que estas discusiones se deberían dar al interior del Consejo Directivo de la FCEN, aunque ninguna de las listas que tienen actualmente representación utilice su espacio para ello. Graduadxs al Frente (GAF) es la lista en esta elección de graduadxs que quiere y puede hacerlo, como demostramos en todos los años que fuimos la minoría en el Consejo Directivo. Porque la práctica de discutir y argumentar posiciones quedó relegada hace tiempo en la Facultad, ya que por lo general ni las listas oficialistas ni las de minoría (otrora parte de la gestión) cuestionan el statu quo, y solo suelen hacer eje en sus “logros”. <br /><br />En cuanto al debate sobre las encuestas docentes, la calidad académica y las “buenas y malas” clases, desde GAF consideramos que lo primero que hay que discutir son las condiciones laborales y salariales de los docentes, como lo venimos planteando desde nuestra actividad en la AGD. Docentes con salarios pésimos y sobrecargados de tareas de docencia, investigación y extensión, seguramente tendrán peores condiciones para dar clases. Ese es el principal inconveniente, que si no se resuelve, va a llevar a un deterioro de la calidad educativa. <br /><br />Si existe una preocupación por mejorar la calidad didáctica y académica de las clases, es necesario mejorar sustancialmente las condiciones laborales de lxs docentes, por ejemplo, liberando a los docentes de otras tareas para que tengan más tiempo de preparación de sus clases y promoviendo la formación didáctica de los docentes, y reconociendo en los concursos dicha formación. Esto último es prácticamente inexistente en la actualidad, porque en los concursos no suele considerarse la formación docente pedagógica, por lo cual poca gente va a sumar cursos de este tipo a las numerosas tareas que debe realizar. <br />Es completamente injusto evaluar el desempeño de los docentes si no se promueve una verdadera formación docente que luego sea reconocida en los concursos. Esta perspectiva, lejos de ser una utopía, ocurre en muchas Universidades nacionales y está contemplado dentro del Convenio Colectivo de Trabajo de Docentes Universitarios que las autoridades de la UBA y de la FCEN se niegan a aplicar.<br /><br />Pero además, las encuestas docentes en su formato actual no son un instrumento adecuado de evaluación docente. Algunos ítems de las encuestas pueden ilustrar el prácticamente nulo sentido didáctico que tienen las mismas:</p>
<p><br />- ¿Por qué razón un ayudante de primera debería “dominar la asignatura que imparte” o “presentar un panorama amplio de su asignatura”? ¿Qué ocurriría si fuera el primer cuatrimestre que da esa materia? Más aún, algunas materias que tienen bloques temáticos, donde existen docentes que son expertos en los contenidos de cada uno de esos bloques, ¿serían penalizados por no ser expertos en todos los temas? <br />- Supongamos que un docente participa en congresos o una estancia en el exterior (tareas que exige nuestro trabajo) y se ausenta de las clases, sería un docente que podría recibir una baja puntuación en los ítems “asiste a clases normalmente” y “cumple con los horarios establecidos”, por estar cumpliendo con tareas que le demanda su empleador (y luego son premiadas en los concursos).<br />- ¿Cuál es la ventaja de responder con exactitud y precisión (no son lo mismo) como demanda el ítem “Responde con exactitud y precisión a las preguntas que le hacen”? Se reconocen actualmente positivamente dentro de la comunidad científica propiciar debates, aportar distintas perspectivas y hacerse buenas preguntas. Sin embargo, este ítem demanda lo contrario: “responder con exactitud” y taxativamente, es decir responder verdades absolutas. El debate y las distintas perspectivas quedan anuladas según esta mirada.<br /><br />Desde Graduadxs al Frente consideramos que es necesario enmarcar este debate en otro más profundo que apuntaría a resolver todas estas problemáticas: necesitamos discutir la carrera docente. Los destacamos durante el debate electoral y lo tomamos como campaña desde AGD.<br />La carrera docente permitiría que los docentes ingresen mediante concursos abiertos (como es en la actualidad), para luego gozar de mayor estabilidad laboral en sus cargos. Lejos de ser una herramienta que favorece la mediocridad, como quieren presentarlo las listas alineadas a las distintas agrupaciones de profesores, la carrera docente contempla evaluaciones periódicas para la permanencia y la promoción. ¿Te suena? Es el régimen que tienen hoy los/as profesores o los/as investigadores de CONICET. Muy distinto a lo que sufrimos los auxiliares en Exactas que vemos peligrar nuestros cargos cada 3 años sin importar hace cuánto demos clases.<br />Con estabilidad laboral sería mucho más sencillo que los docentes pudieran dedicarle tiempo a su formación didáctica o pedagógica, así como para hacer innovaciones en las prácticas, en lugar de correr tras la publicación de papers como ocurre en la actualidad. <br />Más aún, los docentes podrían recibir una evaluación con formato de informe anual sobre su desempeño señalando aquellos aspectos positivos de sus clases y aquellos que debería revisar. <br /><br /><strong>El debate es cómo mejorar las condiciones de trabajo y salariales de los docentes. Eso, y no el formato actual, donde hay una fuga de docentes, es lo que promoverá que haya mejores clases. </strong><br /><br /><strong>Sin buenos salarios y condiciones de trabajo dignas, no hay excelencia académica.</strong></p>
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