<html><head><meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8" /></head><body style='font-size: 10pt; font-family: Verdana,Geneva,sans-serif'>
<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>En 30 años se desarmaron 147 cargos auxiliares de docente-investigador, ninguno fue revertido. </strong></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><em><span style="font-weight: 400;">Escribe Nahuel Rabey (estudiante de Datos)</span></em></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">A partir de nuestra nota sobre la destrucción de seis cargos de dedicación exclusiva docente-investigador para asignar 24 cargos de dedicación simple regulares en el Departamento de Computación, recibimos varias respuestas, ninguna de ellas fundamentada en datos. Casi todas se apoyan en un mismo argumento: que la conversión de cargos no sería definitiva, que se “tomó el compromiso” de que no iba a significar gente en la calle y que, cuando haya un nuevo orden de mérito de exclusivas, se puede decidir otorgar más y reducir los simples regulares. El argumento, en síntesis, es siempre el mismo: tranquilos, esto es reversible.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">En el relevamiento que venimos haciendo de las resoluciones del Consejo Directivo identificamos 147 cargos de investigación auxiliares que fueron partidos en cargos regulares de menor dedicación entre 1997 y 2026 — 78 Ayudantes de 1ª y 69 JTP. En treinta años el corpus que hemos analizado no registra un sólo cargo de auxiliar con dedicación exclusiva rearmado con carácter regular. La conversión siempre corre en la misma dirección: se desarman cargos de dedicación a la investigación para aumentar la cantidad de cargos de docentes frente al aula. Es decir la "reversibilidad" que promete la gestión no existe en la historia de Exactas, y la destrucción de cargos exclusiva es una práctica que se ha ido acentuando.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">La proporción de docentes investigadores respecto a docentes parciales ha ido declinando en los últimos 30 años. Entre 1997 y 2002 el porcentaje de cargos exclusivos concursados era del 53%, hoy es del 29% (surge del análisis de resoluciones que están disponibles públicamente, hemos pedido acceso al conjunto de resoluciones lo cual aún no ha sido garantizado). La facultad ha crecido en su planta docente pero este crecimiento es mayormente en docentes auxiliares con dedicación parcial, es decir sin investigación. Pero este crecimiento es insuficiente.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Lo que empuja la destrucción de los cargos de investigación son las condiciones materiales: el aumento sostenido de la proporción de estudiantes por docente en Computación y en la carrera de Datos. En palabras de la vicedecana Valeria Levi en ocasión de la destrucción de otros cargos de investigación en 2022: “Estamos tratando la reconversión de dos cargos; un cargo de dedicación exclusiva –que pasa a ser cuatro cargos simples– y uno semiexclusiva. ¿Qué es lo que motiva esta reconversión? Fundamentalmente, que desde el Instituto de Cálculo nos informan que necesitan tener más ayudantes para poder dictar las materias numerosas (…) tenemos la Licenciatura en Ciencia de Datos, que es una de las carreras que actualmente tiene mayor cantidad de estudiantes; es una carrera nueva que todavía no tiene el plantel docente que merece (sic).” (Consejo Directivo, 28 de noviembre de 2022). El reconocimiento de que se abrió una carrera sin el plantel docente apropiado viene de la propia gestión.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Mientras la presión de sobrecarga laboral sobre el plantel docente se siga manteniendo, la única variable de ajuste disponible para la gestión va a seguir siendo la misma: desarmar dedicaciones de tiempo completo para multiplicar designaciones de tiempo parcial, a razón de 1 cargo exclusivo de investigación por 4 simples del mismo rango. Recordemos, casi como ironía, que el estatuto universitario declara en su artículo 26 que “La Universidad tiende a que la dedicación exclusiva y la semiexclusiva sean el régimen normal de trabajo” (Fuente: </span><a href="http://derecho.uba.ar/institucional/estatuto-universitario.pdf"><span style="font-weight: 400;">http://derecho.uba.ar/institucional/estatuto-universitario.pdf</span></a><span style="font-weight: 400;"> )</span></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">La “reconversión” de cargos es la expresión de una política más general: la administración de la miseria. En lo que va de 2026, el decanato llevó al Consejo Directivo una resolución tras otra denunciando el ajuste del gobierno nacional, pero ninguna —entre las que se publican como resoluciones de amplia difusión— que planteara la problemática de los cargos docentes de la propia Facultad. Lo que sí tiene la Facultad es una Comisión Ad-Hoc, que se designa todos los años, para repartir los cargos docentes que van quedando libres por renuncia, jubilación o fallecimiento. Toda la maquinaria institucional está montada para administrar lo que queda. Y cuando la pelea por lo que falta aparece desde abajo —la toma de la facultad, los cortes, el paro del cuatrimestre pasado—, la gestión milita para desactivarla. Se denuncia el ajuste puertas para afuera y se lo aplica puertas para adentro.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Salomone en el CONICET y el gobierno de Milei atacan a la ciencia de frente y lo dicen abiertamente. El decano Durán lo denuncia de palabra pero en términos prácticos su gestión tiene el mismo resultado: destrucción de puestos de trabajo, precarización de los que quedan y degradación de la carrera de docente-investigador. Es una política de adaptación a Milei, por eso decimos que es un colaborador de este gobierno, junto con Yacobitti que votó la ley Bases. El camino que ellos ofrecen ya nos llevó a la derrota en la pelea por la Ley de Financiamiento Universitario, cada vez que el rectorado abre vías de diálogo por fuera del cumplimiento estricto de la Ley.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">La salida es la contraria y no va a venir de Durán. Hay que reclamar de manera sistemática al Rectorado y al gobierno nacional la apertura de cargos de investigación nuevos para dos de las carreras más demandadas por quienes se inscriben en la Universidad de Buenos Aires. Debemos enfrentar el pacto de entrega de los rectores y centrales sindicales exigiendo la plena aplicación de la Ley de Financiamiento con el 51% de aumento retroactivo. Y hay que empezar por dar marcha atrás con esta propuesta del Codep rechazando que el Consejo Directivo la convierta en definitiva. De ocurrir sería un récord histórico, hasta ahora se han particionado dos cargos como máximo en una única resolución, acá se quieren destruir 6 cargos de investigación de un plumazo con la connivencia de todo el progresismo (Cámpora y Patria Grande) que hace seguidismo de Durán.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Cualquier compromiso que se queda en las actas, es una pantomima que no resuelve nada y que sigue empujando hacia la degradación de las condiciones de enseñanza y de investigación. Esta pelea tenemos que darla desde las bases: hay que levantar comités y asambleas de docentes y estudiantes en departamentos y en la Facultad, que tomen en sus manos la iniciativa y retomen el camino de la acción directa hasta que retroceda la política de ajuste del gobierno nacional y el rectorado de la UBA.</span></p>
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